domingo, 8 de noviembre de 2020

Sobre notas, artículos y libros


Desde abril del presente año, nuevamente, nuestro editor, Carlos Alberto Poblete, hizo un valioso aporte con varios textos (algunos requirieron traducirlos) : sobre la Estación de Quillotana, dos relacionados con la Semana Santa Quillota a (1850), una excursión a La Campanita (1882) y alfareros ancestrales de nuestro valle.  Gracias a él hemos leído dos libros: la novela “Camarada” de Sepúlveda Leyton que motivó una nota nuestra y “1177 a. C. El año en que la civilización se derrumbó “ (2014).  La presentación de esta obra sintetiza muy bien su contenido: “En el año 1177 antes de Cristo unos merodeadores de origen desconocido, llamados “pueblos del mar”, llegaron a Egipto tras causar  7 y muerte por donde pasaban.  Esto sucedía en el inicio de una época de colapso en que desaparecieron las grandes civilizaciones de la Edad de Bronce – egipcios, hititas, micénicos, troyanos, asirios… -  en lo que Finkelstein describe como “uno de los más misteriosos procesos de la historia de la humanidad “.  ¿Cuál fue la causa de este cataclismo? Eric H. Cline, de la Universidad George Washington  (el autor del libro), un arqueólogo que ha investigado este tema durante más de veinte años, responde que el fracaso se debió a una serie de causas conectadas entre sí : invasiones, revueltas, terremotos, y, sobre todo, la ruptura de un sistema de relaciones en un mundo que había alcanzado un notable grado de globalización. Algo que nos recuerda los riesgos que amenazan a nuestro propio mundo. Cline pone al alcance del lector medio los más recientes hallazgos de la investigación en un relato realmente apasionante”.

En el dramatis personae del libro encontramos figuras que las revistas de divulgación histórica no olvidan, como: Ramses III, faraón que gobernó de 1184 a 1153 a. C. Combatió contra la segunda oleada de los Pueblos de Mar.  Murió asesinado en una conspiración de harén.

Y el faraón, Ajenaton que gobernó de 1353 a 1334 a. C. Fue monoteísta. Esposo de la bella Nefertiti y padre de Tutankhamon, famoso rey niño, enterrado en una tumba con riquezas fabulosas.

Otro texto que agradezco (yo lo encargué) es “La historia silenciada de Estados Unidos” de los autores Oliver Stone (ganador de un Óscar) y Peter Kuznick (historiador) del año 2012.  Son más de 1.000 páginas que estoy “picoteando”.

En una futura nota me referiré a un libro y a un autor heterodoxos o alternativos: “El mensaje oculto de la Esfinge” del filósofo y escritor británico Colin Wilson (1931-2013), autodidacta que dejó los estudios a los 16 años, prolífico autor.

Dedicó su obra a sus amigos, también heterodoxos, John West, Graham Hancok y Robert Bauval.


Augusto E. Poblete Solar


lunes, 12 de octubre de 2020

La llave del misterio, por Sergio Meier Frei (1)



“Todo espíritu debidamente constituido debe alegrarse no tanto de saber algo con claridad, como de sentir que hay infinitas cosas que no puede saber”

Ruskin, “Modern Painters”


En el espejo de la medusa se desprendieron las alas de la luciérnaga…


La galería mantenía las pinturas gigantescas pendiendo de hilos invisibles. Los cuadros flotaban por todo el recinto, bajo una cúpula de mármol que, distante como el cielo me enseñaba la arquitectura romántica.

Tal vez cuando dibujé al dragón Fafner (en las ilustraciones que me encargaron para la leyenda de Sigfrido) pensaba en el viejo profesor de química, no lo sé, sólo que al trazar con la pluma ciertos rasgos de la criatura pensé en él…, no, no fueron líneas de intencionado rencor, fueron líneas de un enigmático tormento que en el viejo profesor se marcaban en todo su rostro, en sus manos, en su caminar, en su voz…

Aquella tarde vagaba entre las columnas del museo, en semipenumbras, las luces rojas y nacaradas iban deslizándose con prisa, tiñendo una atmósfera irreal que realzaba y daba su justo sentido a las obras de arte “oníricas”.  Me asomé a la bóveda central, dejé el refugio de las sombras que me ofrecían los fríos pilares, y me aventuré a ver de cerca lo que había pintado, los trabajos que finalmente cumplían con mis anhelos de espectro,  me sentía a gusto contemplando las figuras de las telas, lamidas por las nieblas del crepúsculo, aquellos fantasmas y demonios de alas membranosas convocaban paisajes de lirismo embrujado, los sentidos se afinaban ante la belleza del artístico devaneo de pesadilla gozosa. De improviso se quebró el hechizo, mi oído captó los golpes que terminaron de trizar el fino cristal de mi soledad, resonaron en la estancia los cansados pasos sobre las losas cortadas.  La figura encorvada se acercó lentamente embozada en su raída capa negra, se detuvo bajo la caída de un rayo de luna, entonces, descubriéndose el sombrero y levantando en alto el bastón, en cuyo mango reconocí la talla, su voz articuló mi nombre con la antigüedad de las cariátides centrales de la bóveda.  Su anciana voz criticó con furia el resultado de mis trabajos, el viejo profesor se enfrentaba en ellas con su propio destino, nada podía hacerse, nada podría evitar que su alumno llevara a cabo el desenmascaramiento de su fórmula, la llave para abrir las puertas de la inteligencia humana hacia el universo de terrores que nos gobierna… Él habría desarrollado la droga, su química algún día habría de alterar el cosmos de los terrestres, y yo acababa de plasmar la llave en los lienzos, y era real, tanto que él había venido en un último intento a suplicarme que lo destruyera todo, antes de que fuera demasiado tarde, antes de que el mundo entendiese, antes de que amaneciese y se abriera la exposición y las gentes comprendiesen el por qué de… “mi romance con la muerte”.





(1) Publicado en la “Revista del Círculo”, año VIII,  Nº29/30, noviembre de 1985/ febrero  1986

miércoles, 12 de agosto de 2020

Importante obra de Crisóstomo Pizarro

 



El autor en el lanzamiento del Cuaderno XX del Foro Valparaíso titulado “Populismo y Comunicación” en la Universidad de Playa Ancha (UPLA.cl). 


El número correspondiente al presente mes de agosto de la revista “Le monde diplomatique” (edición chilena) contiene una reseña, escrita por el editor general de la publicación, del libro “¿Existen alternativas a la racionalidad capitalista?” (Ediciones Universitarias de Valparaíso (PUCV), Chile 2020, 522 páginas) cuyo autor es Crisóstomo Pizarro Contador (Illapel, 1939), director ejecutivo del Foro de Altos Estudios Sociales Valparaíso, ex alumno del Instituto “Rafael Ariztía”.  Egresó el año 1957, dos años antes que su hermano Nelson.

 

“Las crisis se han ido superponiendo una encima de la otra, sus desarrollos particulares estimulan a las otras, mientras sus efectos, golpean con dureza inusitada a las sociedades.  No importa el continente, ni el tamaño de los territorios o de la población.  La crisis es global.  El telón de fondo es el capitalismo global en sus formas más salvajes, los niveles de desarrollo y profundidad de los modelos neoliberales, la volatilidad de los mercados, la extracción sin límites de los recursos naturales, la codicia sin fronteras, la opresión de poblaciones y pueblos, la estrechez democrática… y la lista es larga.

 

El abogado, cientista social, consultor internacional y académico Crisóstomo Pizarro Contador, desde Valparaíso, ofrece una maciza obra para el debate y la reflexión en su más reciente libro, que titula con una gran pregunta y una propuesta :”¿Existen alternativas a la racionalidad capitalista? La crisis del capitalismo y otra manera de vivir y pensar”.  A lo largo de las más 500 páginas de la publicación, Crisóstomo Pizarro da respuesta a la interrogante.  Cita decenas de intelectuales y representantes del pensamiento crítico actual, que junto a los propios aportes del autor van configurando una contundente afirmación: Existen las alternativas, en momentos de crisis agudas es posible pensar lo impensable y, por cierto, se pueden empujar los cambios.

 

“No estamos condenados a aceptar –dice al autor- este orden- desorden.  Queremos, podemos y debemos imaginar otra manera de vivir y pensar más acorde con nuestras más apreciadas intuiciones acerca de lo que podríamos denominar una sociedad justa y buena, menos desigual y más democrática y, en consecuencia, no sometida a la racionalidad capitalista”.

 


El libro alerta sobre los impactos de la crisis climática, quizás la más compleja y menos “manejable” por la tardanza de los gobiernos del mundo para adoptar medidas de mitigación.  Menos cuando el planeta entra en una recesión cuyos efectos aún están por verse, gatillada por la crisis sanitaria más grave del último siglo.  La suma de todas las crisis adelanta –como ya se ve en Chile, en el continente y el mundo- una profunda crisis social, que cuestiona las bases del modelo.  En todo el planeta hay quienes se hacen la misma pregunta que plantea Crisóstomo Pizarro: ¿Hay alternativas?

 

Libio Pérez